Sylt: entre sol, lluvia y neblina

Este fin de semana, aprovechando el buen tiempo que por estos días acompaña a Alemania, decidimos hacer un viaje de improvisto a una de las islas al norte de Hamburgo llamada Sylt. La isla, que fue alguna vez parte de Dinamarca, es la cuarta más grande de Alemania. Es posible llegar a ella por tren, y existe un tren especial que solo transporta los autos entre tierra firme y la isla. En general, aunque el transporte público de la isla es muy bueno, muchísimas personas llevan su propio auto; aunque cabe anotar que en su mayoría los autos que recorren las carreteras de Sylt son en su mayoría Porsche, Ferrari y Tesla, ya que Sylt es también el lugar de veraneo de las familias adineradas de Alemania.

El viaje de Hamburgo a Sylt toma 3 horas en tren y es un trayecto muy cómodo. Hay que mirar bien las rutas cuando se planea, pues son pocos los trenes que viajan directo, por lo que, si no se pone atención, puedes terminar cambiando hasta 4 veces de tren (lo que hace que también sea más largo el viaje). Llegamos a las 10:30 am a Westerland donde recorrimos un poco el pueblo y luego disfrutamos de un delicioso picnic en la playa (donde también aproveché para pintar un poco). Cerca de la estación de trenes se encuentra la estación de buses de la isla y de donde salen los buses hacia el norte o el sur de la isla (hay que hacer trasbordo si se viene de un lado para otro). Compramos un tiquete para dos personas de un día completo y empezamos nuestro recorrido hacia Rantum. En esta parte de la isla se encuentran varias casas de veraneo de techos de paja, las cuales han sido construidas entre las Dunas; estas hacen parte de un parque natural que se ha convertido en un santuario de pájaros. El parque tiene rutas demarcadas por las que se puede caminar y observar la fauna y flora que habitan las verdes Dunas de Rantum.

Luego de una gran ola de calor llegaron las nubes, y justo cuando esperábamos el siguiente bus empezó a llover. La lluvia nos acompañó durante el recorrido del bus, y ya había parado para cuando llegamos a Hörnum. Este es el extremos sur de la isla, donde se encuentra un faro y un pequeño puerto de donde salen botes a las otras islas cercanas, como Amrum y Pellworm (en Alemania), y Rømø (en Dinamarca). Justo en ese fin de semana, se celebraba un torneo de polo de playa (no tenía ni idea de que ese deporte existía), por lo que nos quedamos un rato viendo el torneo y tomando algunas fotos de los hermosos caballos. Como ya se hacía tarde para seguir conociendo la isla, luego de una corta caminata por la playa, regresamos a tomar el bus de regreso a Westerland y cambiar a un bus que nos llevara al norte.

No alcanzamos a llegar hasta el final, paramos en Kampen, lugar donde las casas de techo de paja han sido remodeladas como pequeñas boutiques exclusivas, con marcas como Luis Vuitton, Bottega Veneta, Burberry, Bvlgari y Hermes, entre otros. Luego de recorrer las calles, decidimos comer algo. Salimos del área “elegante” y nos adentramos hacia la zona residencial, allí, en una esquina encontramos un restaurante con una carta apetitosa y buenos precios (al menos, no precios de turista). Nos sentamos en el patio para disfrutar de buen clima. Justo cuando estábamos terminando de comer una nube cubrió el sol y aparecieron en el horizonte unas nubes espesas que parecían humo, pero al momento de tocar tu piel se sentía fría, era neblina del mar. Nunca me había tocado este fenómeno natural. La temperatura empezó a bajar hasta casi tener unos 10 grados de diferencia a la temperatura inicial, se sentía un poco más templado si no estabas dentro de una de las “nubes”, pero al momento en que te tocaban se te ponía la piel de gallina.

Se nos hacía tarde, pues como les conté anteriormente, no todos los trenes son directos a Hamburgo, así que teníamos que regresar a la estación de trenes para tomar el tren de regreso a las 7:30 pm. Cuando dejamos Sylt el sol volvía a brillar, la neblina se había desaparecido y las vacas pastaban plácidamente bajo la luz dorada de un maravilloso atardecer. Por nuestro afán no logramos llegar hasta List, que queda al norte de la isla, pero será el lugar a visitar la próxima vez que visitemos Sylt. Definitivamente es un lugar en el norte de Alemania que vale la pena visitar. Eso sí, la próxima vez, si hace un clima tan bueno, arrendaremos bicicletas, así se puede viajar por toda la isla sin tener que depender del tráfico y de los horarios del bus.
Espero disfruten las fotos!

2 comentarios en “Sylt: entre sol, lluvia y neblina

  1. Catalina: Además de que pasean muy rico, tu tienes una gran capacidad y amena manera de explicar cada sitio visitado y otros elementos complementarios. Nuevamente: felicitaciones JULIAN

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