Espacios inesperados

El fin de semana pasado fuimos invitados al cumpleaños de un amigo de mi esposo. El acontecimiento, gracias al buen clima que recientemente hemos tenido en Hamburgo, se iba a realizar en un parque llamado “Wohlerspark”.

El parque es uno de esos pulmones internos de la ciudad que se llena de BBQs, mantas de picnic y niños corriendo en los días soleados; y me atrevería a pensar, que también es uno de esos sitios a los que aquellos que viven cerca acuden con frecuencia para alejarse por un momento de la “realidad” de la jungla de cemento a leer un libro o solo ver gente pasar. Un parque más en una ciudad ¿cierto? Pues lo podría ser, sino fuera por una peculiar característica: las lápidas que aún se encuentran en varias zonas del parque.

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Wohlerspark

Sí, el “Wohlerspark” fue hasta 1979 un cementerio más en la ciudad de Hamburgo. El parque en sí data de 1831 donde funcionó como el cementerio de la Iglesia Evangélica-Luterana St. Johannis, pero luego de 1897 no se admitieron nuevos entierros en el lugar. Durante la Segunda Guerra Mundial el cementerio sufre numerosos daños por los bombardeos del verano de 1943, además de los árboles que son talados por la población para usar como leña para calentarse durante el invierno. En 1948 los ciudadanos empiezan a usar este espacio, y plantaciones de papas y vegetales crecen alrededor de las tumbas. El parque fue oficialmente entregado como zona verde publica en 1979, donde fue también rebautizado “Wohlerspark*(información del parque en Alemán)

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Wohlerspark – Túnel de arboles

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Wohlerspark

En nuestra visita vimos varias lápidas que aún mantienen los nombres de aquellos que allí yacieron hacen muchos años (¿o será que aún yacen allí?). No todas las tumbas han permanecido en el nuevo parque, solo aquellas que tienen una estructura histórica o de personajes reconocidos de la antigua Liga Hanseática, por ejemplo la del Graf von Blücher-Altona.

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Una de las tumbas mas elaboradas que vimos

Creo que lo que más me gusto de este lugar es que no es un sitio donde ronda la tristeza, sino que se mezclan perfectamente todos estos símbolos de la muerte con la alegría de aquellos que aún viven. Los niños se esconden tras las lapidas mientras juegan al escondite, o preguntan con cierta inquietud por quienes yacen bajo ellas. Las barbacoas se prenden, las personas ríen y leen tiradas en sus mantas de picnic, los deportistas corren, trotan o pasan con sus bicicletas, una pareja de enamorados camina bajo el arco de hojas de los arboles… La vida ronda cada esquina del parque.

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El BBQ casi listo

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reunion de amigos

Creo que siendo más joven me hubiera parecido irrespetuoso que en un cementerio se actuara de esta forma. Hoy en día debo decir que ¡me encantó! Me encantó el hecho de que sea un espacio para los vivos y en donde se puede convivir con la historia de quienes ya no están. Es un parque más en la ciudad, que de verdad, si no estás poniendo atención, ni te darás cuenta que existen lapidas a tu alrededor.

3 comentarios en “Espacios inesperados

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