Felicitaciones Medellín

Panorámica de Medellín

Panorámica de Medellín (foto de archivo personal)

Por si acaso no se enteraron, Medellín, mi ciudad natal, se ganó un premio importante la semana pasada, el de la ciudad más innovadora del año http://online.wsj.com/ad/cityoftheyear. El premio resalta la forma como Medellín ha propuesto nuevas alternativas de transporte público urbano y ha buscado la sostenibilidad ambiental a través de estas. De un total de 200 ciudades, Medellín llego a la lista de los top 25 y gracias al empeño de quienes creemos en la ciudad (y votamos) quedo como una de las tres finalistas compitiendo contra dos grandes ciudades como son Nueva York y Tel Aviv.

Yo, como buena antioqueña, paisa y colombiana, me he sentido orgullosísima de esta nominación. Sí, yo vote por Medellín, y no solo una vez, sino cuantas veces el sistema me permitía hacerlo; porque, la verdad, ver a Medellín compitiendo contra grandes urbes mundiales (al menos para mí) representa el gran cambio que se percibe, no solo a nivel colombiano, sino a nivel mundial, de esta ciudad alguna vez catalogada como la más peligrosa del mundo entero. Y no sé si es ese amor que siento por mi patria y por mi ciudad natal, o es el “orgullo paisa” al que muchos se refieren, pero nunca entendí a aquellos que criticaban la nominación, aquellos que preferían ver y resaltar todo lo negativo y todo aquello que aún falta por mejorar en la ciudad en lugar de ver las cosas positivas que un reconocimiento mundial, como este, podría brindar no solo a la ciudad pero a Colombia.

¡Medellín ganó! Ganó gracias a todos que aun creemos en ella y que sabemos de lo que somos capaces los colombianos, gracias a todos los que no nos enfocamos solo en lo que falta, sino en lo que llevamos. Y es que con este galardón no solo gana Medellín, gana Colombia. Sí, yo no vivo actualmente en Colombia, pero eso no me quita el amor que siento por mi patria y mi país de origen. Soy de las primeras que resalta lo positivo que tiene nuestro país, y soy feliz cada vez que encuentro a un extranjero que se ha enamorado del calor de nuestras tierras y nuestra gente. Que en Medellín falta muchísimo por hacer, ¡CLARO! Que aún hay mucho que mejorar en seguridad, educación, transporte y salud, ¡TOTALMENTE de acuerdo! Pero creo que los cambios que Medellín ha tenido en los últimos 10 años no se pueden pasar por alto solo porque aún no hemos mejorado todo.

Yo nací en los 80s y crecí en los 90s, como muchos de ustedes y de mis amigos. Vivimos la época donde la guerra del narcotráfico siempre encontraba inocentes con sus bombas en la ciudad. En la que salir de fiesta era un acto casi kamikaze por que en cualquier momento podría empezar una balacera. La época en que viajar por tierra, a cualquier lugar de Colombia, incluso a locaciones a no más de 45 minutos de la ciudad podría resultar en un secuestro. Éramos prisioneros de nuestra ciudad, pero aun así seguimos creyendo en ella. Muchos trabajamos por mejorarla, por mejorar las condiciones de vida de aquellos que llegaron sin nada, a vivir en una choza creada sobre una montaña de basura. Vimos a los niños cambiar de mentalidad y tener sueños. Y hemos visto como muchos de estos niños han logrado alcanzarlos. Pese a las vicisitudes que la vida les puso de frente, algunos locos como yo, decidimos mostrarles que sus circunstancias iniciales no determinaban su futuro, y muchos de ellos no se unieron a una pandilla, no fumaron bareto, ni aspiraron pega, soñaron y buscaron la forma de cumplirlos.

Y es que los cambios en una ciudad no los hace el Gobierno Local ni Departamental, y mucho menos el gobierno de turno, lo hacemos nosotros, los ciudadanos. Medellín nunca será la más educada si cada uno de nosotros no hace los posible por siempre ser educado, respetar las leyes y sobretodo respetar al otro. El dicho que dice que “del ejemplo se aprende mejor” es totalmente cierto. Muchos hablan de las ciudades Europeas y de su educación y buenas maneras. La razón por las que estas culturas son así es porque siempre piensan en que si algo les incomoda a ellos, a sus vecinos también les incomodará. En varios países, como Suecia o Alemania, no está prohibido hablar en el Metro o los buses, pero pocos lo hacen, puesto que sienten que molestan a quienes leen o solo quieren disfrutar de “su espacio personal”. No se trata de ser el más “vivo”, o el más “avispado”, se trata de respetar a los demás y su espacio. Nos falta mucho por mejorar, pero no solo a nivel de ciudad y a nivel de país, pero también a nivel personal. Muchas gotas forman un rio y más gotas aun forman un océano. Los Colombianos debemos dejar de pensar en el yo para llegar a ese nosotros colectivo que hará que en el futuro no solo tengamos las ciudades más innovadoras, sino también las más educadas, limpias, seguras y más equitativas del mundo. Tenemos un país privilegiado en todos los sentidos: fauna y flora inigualable, clima perfecto, gente maravillosamente amable y dispuesta a ayudar al extranjero. Es increíble, pero esa amabilidad que mostramos a los foráneos es la que a veces nos falta con nuestros propios compatriotas y es la que necesitamos resaltar, cultivar y mantener.

En serio, dejemos de ver el vaso medio vacío, por que Colombia lo tiene lleno y casi desbordándose. Seamos felices cada vez que nuestro país aparece en noticias mundiales en una nota positiva. Que atrás queden los días en que los miles de muertos, las bombas y la guerra eran las principales noticias que las personas escuchaban de nuestro país. Alegrémonos por los pequeños y grandes triunfos y hagamos que el mundo entero los vea y conozca la verdadera cara de Colombia, aquella que hace que cualquiera que la visite se enamore de ella.

En cuanto al premio, yo sí que estoy feliz y la verdad que no veo la hora de que muchas otras ciudades de Colombia sean exaltadas por cosas positivas.

Para finalizar, y dejar de echar cantaleta, los dejo con las palabras del rector de la Universidad EAFIT, Juan Luis Mejía, quien escribió un texto maravilloso a quienes aún no entienden por qué una ciudad como Medellín se ha llevado un premio como este:

Creo que el gran valor que hay en este reconocimiento es que nosotros no inventamos el metro, no inventamos los cables aéreos, no inventamos las escaleras eléctricas, ni las bicicletas, pero la ciudad, a todas estas tecnologías que hemos traído les damos una apropiación social y un sentido de utilidad para todas las personas y eso es lo que nos reconocen.

En muchas ciudades hay metro, pero en ninguna hay cultura metro. En muchos campos de esquí hay cables aéreos, pero es la primera vez que estos cables se utilizan para transporte urbano, en todos los centros comerciales hay escaleras eléctricas, pero nunca se había pensado en usarlas para superar las dificultades de acceso a ciertos barrios de Medellín.

Es apropiarnos de tecnologías foráneas para el bienestar general. Lo que es importante es entender que este reconocimiento no oculte los problemas que vivimos.

Esto nos tiene que servir de acicate para ser innovadores, también, para superar la violencia. Desconocer que esta ciudad se ha convertido en referente en otras partes del mundo es una tontería. Esto es muy importante para la autoestima de la ciudad y para las organizaciones y las universidades contar con una marca de ciudad que permita intercambios académicos y científicos.

Los procesos de innovación son una cadena continua. Siempre se construye sobre lo construido. El gran reto que tienen, no solo los gobernantes, sino los que tenemos responsabilidades de dirección, es continuar este proceso, no lo podemos frenar. Esto nos dice que podemos alcanzar altas metas.

La innovación es un proceso cotidiano que requiere que todos cambiemos de piel, como las culebras, cada tanto tiempo. No podemos dedicarnos a la complacencia, esto nos reta a ser cada día diferentes y mejores.

En Medellín tenemos dos grandes retos: superar la inequidad y la violencia, que van íntimamente ligados. Tenemos que romper muchos arquetipos y estructuras sociales que no permiten que seamos una ciudad más igualitaria y mucho menos violenta. Este reconocimiento nos obliga a esa tarea.

4 comentarios en “Felicitaciones Medellín

  1. Hola Cata: Me siento igual de contenta que tú por lo que significa Medellín para nosotros. Tu escrito lo dice todo, muy real, sentido y orgulloso y la panorámica que enviaste es hermosa!!!

    Yo también voté las veces que el programa me lo permitió. Me regocijo contigo. Un abrazo, Gloria E.

    • Gracias por el mensaje Gloria. Me encanta saber que tu tambien votaste y te has alegrado por esta pequeña ganancia para nuestra ciudad. Te mando un abrazo grandote y te agradezco por seguir leyendo los mensajitos que mando.

      Saludos,
      Cathy

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