Un fin de semana cazando Langostas en el Oeste de Suecia

Para poder contarles bien esta historia tenemos que remontarnos primero a casi un mes atrás. Un día cualquiera en el que revisando mí correo encontré un mensaje que leía lo siguiente:

“Felicitaciones! Ganaste el viaje al Oeste de Suecia”

Yo sabía que había participado respondiendo un Quiz en Facebook hecho por la Agencia Oficial de Turismo del Oeste de Suecia (West Sweden Tourist Bureau); pero para serles sincera: ¡Nunca imagine ganarme nada! Luego de hacer varias llamadas y hablar con las personas de la Agencia, sí creí que había ganado. ¿Y que gane? Un viaje de fin de semana para dos personas a la costa Oeste de Suecia donde haríamos un viaje en bote para capturar mariscos, principalmente Langostas (Shellfish Journey).

Teníamos solo un par de semanas para organizar fechas antes de que la temporada de langostas, que es desde el 26 de Septiembre al 6 de Noviembre, terminara. Logramos organizar todo para el fin de semana del 29 de Octubre. Zarparíamos desde Kiel (ciudad al norte de Alemania) en un Ferri de la línea Stena Lines (cuyos tiquetes también estaban incluidos en el premio) en la noche del viernes, y arribaríamos al Puerto de Gotemburgo (Götebog [jœtəˈbɔrj] en Sueco) el sábado en la mañana.

Stena Lines Germanica

{Kiel, Alemania}

{Göteborg, Suecia}

Arribamos a las 9:00 de la mañana a Gotemburgo. Nuestra aventura comenzaría a la 1:00 de la tarde en un pueblo llamado Grebbestad, el cual queda a casi dos horas al norte de Gotemburgo. Como aun teníamos un poco de tiempo, decidimos hacer una primera parada en otro pueblo costero llamado Fjällbacka; el cual es un lugar popular de visita para los suecos en verano, pero que poco a poco está siendo conocido internacionalmente por las novelas policiacas escritas por la autora Camila Läckberg.

{Fjällbacka, Suecia}

{Fjällbacka, Suecia}

Mientras caminábamos por el pueblo vimos un grupo de gansos salvajes que, seguramente, empezaban su rumbo hacia sitios más cálidos. El grupo volando en su típica formación en V me hizo pensar en Nils Holgersson, un niño travieso de la literatura Sueca que luego de ser reducido por un elfo al tamaño de un raton hace un maravilloso viaje a través de Suecia sentado sobre la espalda de un ganso blanco. El libro llamado: “Nils Holgerssons underbara resa” , traducido como “El maravilloso viaje de Nils Holgersson”,  fue escrito por la autora Sueca Selma Lagerlöf, quien fue la primera mujer en recibir un premio Nobel de literatura (y exactamente con este libro).

{Gansos Salvajes}

Luego de esta corta parada continuamos hacia Grebbestad, donde estaríamos hospedados en la Pensionat Fjorden (traducido como “La pensión del fiordo”), un hotel a las afueras del pueblo y que también sirve como lugar de camping. Es un hotel cómodo y limpio. Nuestra habitación tenía acceso a una terraza, la cual en verano debe ser un lugar ideal para cenar o sentarse a leer un libro.

{Entrada al Hotel / Acceso a nuestro cuarto desde la terraza}

{Salón Común / Nuestro Cuarto}

La próxima parada era “Everts Sjöbod”, traducido como “La casa de botes de Evert” o “El cobertizo de Evert”, donde tomaríamos el bote en el que iríamos de pesca. La casa está localizada a casi 10 minutos (en carro) del centro de Grebbestad. Nos enteramos que la construcción tiene alrededor de 130 años, pues este siempre ha sido un pueblo pesquero. Originalmente pescaban arenques, pero las rutas de estos peces cambian alrededor de cada 100 años, por lo que por ahora se pescan otro tipo de animales. Si me acuerdo bien, también nos enteramos que el 50% de las Langostas que se consumen en Suecia se pescaron en Grebbestad. La casa está llena de boyas, canastas y redes de pesca, muebles antiguos y libros de cocina, lo que le da un aire muy tradicional y único.

{Everts Sjöbod}

{Boyas, canastas y cajas / vestidos especiales para pescar}

{El bote de pesca / La casa}

Una vez vestidos en los trajes que nos mantendrían calientes y secos durante todo el viaje, fuimos dirigidos a nuestra embarcación: un bote de pesca en madera.  En un par de minutos estábamos en las aguas del Skagerrak (porción de agua donde se unen el mar del Norte con el mar Báltico) y en búsqueda de la primera boya naranja que marcaria la ubicación de la canasta de pesca.  Por cuestiones de suerte, yo me encontraba parada justo al lado de donde se halan las cuerdas de las canastas; y por lo tanto, me fue otorgado el honor de traer a la superficie la primera pesca del día.  La verdad que creía que iba a ser más fácil. El oleaje y las corrientes bajo el barco no ayudan mucho al avance de la canasta, y por lo tanto toca hacer un buen esfuerzo para halar la cuerda. Luego de casi dos minutos, que, la verdad, parecieron eternos, apareció  ¡POR FIN! la canasta. Vale aclarar que las cuerdas son bastante largas, puesto que la canasta debe llegar hasta las rocas ubicadas en el fondo, que es donde las langostas y cangrejos usualmente se mantienen.  Pero al final el esfuerzo y la paciencia mostraron sus frutos, y la primera canasta tenía en su interior una langosta y tres cangrejos, todos del tamaño reglamentario para poder ser pescados.  En el caso de las langostas, estas deben medir más de 8 cm entre sus ojos y el final de la cabeza y no deben tener huevos bajo su cola.

{Muy concentrada subiendo la canasta}

{Por fin salió la canasta}

{El premio mayor: la langosta}

En total pescamos tres langostas, una de las cuales tuvo que ser devuelta al mar por que tenia huevos, y alrededor de 10 cangrejos. También encontramos en las canastas otro tipo de animales: estrellas de mar, peces, cangrejos araña, medusas, los cuales también regresaron al agua luego de la foto reglamentaria. Luego de varias horas en el bote regresamos a tierra firme.

Andreas y yo decidimos regresar a conocer a Grebbestad mientras era la hora de la cena (la cual también sería servida en “Everts Sjöbod”). Un pueblo muy pintoresco, lleno de casas de pescadores botes y canastas de pesca. Y como ya está bajando la temperatura, y las horas de sol han disminuido bastante, pudimos apreciar uno de esos atardeceres, llenos de rosas y morados, que tanto me gustan a mí.

{Grebbestad}

{Atardecer en Grebbestad}

{Atardecer en Grebbestad}

A las 7:00 de la noche regresamos al cobertizo, donde era ya hora de la cena. La mesa esperaba los platos cargados de deliciosos mariscos: Langosta, muelas de cangrejo, langostinos y una especie de mini langosta. Un plato para chuparse los dedos (siempre y cuando a uno le guste la comida de mar). El sabor de los mariscos estaba maravilloso, fue un gran final a una maravillosa experiencia.

{La cena está servida}

{Langosta}

Definitivamente el viaje fue inigualable. Tuvimos también la ventaja de poder disfrutar de un clima perfecto: soleado, con pocas nubes y poco viento. Al día siguiente, cuando debíamos regresar a Gotemburgo a tomar nuestro ferri de regreso a Alemania, el día estuvo totalmente gris, lleno de nubes, lluvia y neblina. Definitivamente, ¡hasta con el clima tuvimos suerte!

Para ver más fotos de nuestra experiencia en la costa Oeste de Suecia hagan click aquí.

 

Para mas información sobre el Oeste de Suecia pueden visitar (en ingles):
Página Web: www.westsweden.com
Sobre el paseo en bote para pescar mariscos: www.westsweden.com/shellfishjourney
En Facebook: www.facebook.com/westsweden 

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